¿Sabías que existen dos tipos de hambre? Descúbrelos

hambre emocional o física

Estamos acostumbrados a comer sin pararnos a pensar realmente por qué lo hacemos y esto es algo que deberías empezar a tenerlo en cuenta y a cuestionártelo, ¿Tengo hambre porque el cuerpo me lo pide o estoy comiendo porque siento ansiedad, tristeza o aburrimiento? ¿De qué tengo hambre realmente?.

Muchas personas no saben que existen dos tipos de hambre que son los responsables de que cada día comamos de la manera que lo hacemos. Cuando comes, sencillamente, lo haces por dos motivos:

1. Porque tienes hambre.

2. Porque inconscientemente te dejas llevar por tus emociones.

Cuando comes por la primera causa estás teniendo hambre física o real, en cambio, cuando comes debido a la segunda causa estás teniendo hambre emocional. Por este motivo es importante que conozcas bien cuáles son las características de cada una de estas hambres para que sepas diferenciarlas y detectar cuándo aparece cada una de ellas. De esta manera podrás alimentarte de manera más consciente y saludable, ya que comer emocionalmente trae consigo, en la mayoría de casos, una mala alimentación (consumo de alimentos ricos en azúcares, grasas de mala calidad o con un alto contenido en sal).

Aprender a diferenciar el hambre física/real del hambre emocional es muy importante para empezar a ser conscientes de cómo nos alimentamos.

Diferencias entre el hambre física/real y el hambre emocional

El hambre física o real aparece poco a poco y es ese tipo de hambre que hace que sientas un vacío en el estómago. A medida que pasa el tiempo ese vacío va aumentando y es cuando empiezas a notar que las tripas te hablan y te rugen hasta el punto de que, a veces, te pueden hacer pasar alguna que otra vergüenza si estás en compañía. Una de sus características principales es que no te apetece una comida en concreto sino que eres capaz de comerte cualquier cosa con tal de llenar ese vacío. Cuando acabas de comer te sientes muy satisfecha/o, e incluso con algún que otro dolor de barriga si has comido en exceso.

En cambio, el hambre emocional aparece de repente, sin avisar, y como su nombre indica está gobernado por nuestras emociones. Las emociones en este caso pueden ser positivas o negativas pero en la mayoría de ocasiones suelen ser negativas, ya que este tipo de hambre provoca conductas compulsivas donde ingieres cantidades elevadas de comida en un corto periodo de tiempo y sin apenas darte cuenta. Además, con este tipo de hambre sí sientes predilección por un tipo determinado de alimento, que en su mayoría, suelen ser productos calóricos y ricos en grasas, azúcar o sal (bollería, chocolate, helados, patatas fritas, snacks…). La característica principal de este tipo de hambre es que cuando acabas de comer siempre te cuestionas algo, como por ejemplo “por qué me lo he comido”, y a veces incluso puedes llegar a sentirte culpable por haber comido de esa manera. Es entonces cuando en tu cabeza solo resuenan pensamientos como “Me siento mal por haberme comido esto”, “No tendría que haberlo hecho”, “No tengo fuerza de voluntad”, “Voy a engordar”, y un largo etcétera.

Aprender a diferenciar el hambre física/real del hambre emocional es fundamental para que empieces a ser más consciente de cómo te alimentas, y en el caso de que estés comiendo la mayor parte del tiempo de manera emocional, sepas detectar qué es lo que está sucediendo en tu vida o en ti misma/o que hace que comas de esa manera.

A continuación te muestro un cuadro/resumen con las ideas principales. De esta manera te resultará mucho más fácil empezar a identificar cuándo estás sintiendo hambre física/real o hambre emocional:

Empieza a tomar más consciencia a la hora de alimentarte. Solo así podrás disfrutar de un buen equilibrio entre tu estado físico y emocional.

Como ves, el hambre física/real es un tipo de hambre totalmente biológico. Comemos debido a una necesidad fisiológica primaria ya que nuestro cuerpo necesita nutrientes y minerales esenciales para poder sobrevivir. Por el contrario, el hambre emocional es un tipo de hambre causado simplemente por nuestras emociones por lo que una falta de control sobre lo que sentimos provoca que podamos comer por ansiedad, angustia o aburrimiento.

Ahora que ya sabes identificar mejor qué tipo de hambre tienes a lo largo del día… en tu caso, ¿cuál es el tipo de hambre que impera más en tu vida? ¿El hambre física/real o el hambre emocional? ¿En qué momentos del día aparece?.

La pregunta clave que nunca te haces: ¿PARA QUÉ COMO?

comer por ansiedad

¿Alguna vez te has preguntado Para qué comes?. Posiblemente no, e incluso la pregunta puede parecerte un tanto estúpida.

En principio, seguramente pienses que comes para combatir el hambre y porque lo necesitas para tu supervivencia pero, ¿qué pasa cuando comes por aburrimiento, o cuando tienes ansiedad y solo te apetece comer chocolate o cosas dulces?.

Me encanta realizar este ejercicio con mis clientes porque todo empieza por aquí, por esta pregunta. Te parecerá curioso saber lo que se esconde detrás de cada una de las respuestas que me ofrecen y es que, si tiramos del hilo, como si de un ovillo se tratase, llegamos hasta la raíz del problema: a todo aquello que no está yendo bien en sus vida y que necesitan resolver para sentirse mejor (y por lo tanto comer mejor).

Las personas trasladamos todos nuestros problemas, preocupaciones, aburrimiento, anhelos o falta de motivación hacia la comida y por eso es tan común que las personas comamos emocionalmente y no por una necesidad fisiológica real. Por eso la pregunta PARA QUÉ COMO es muy reveladora si te la realizas cuando en determinados momentos del día estás comiendo alimentos de manera impulsiva, ya sea por ansiedad, aburrimiento o cualquier otro motivo.

Estarás de acuerdo conmigo en que las respuestas a esta pregunta podrían ser infinitas. Todo dependerá del caso concreto de cada persona, pero la verdad es que siempre suele haber un tipo de respuesta muy común; “Para calmar mi ansiedad”, “Para llenar un vacío” o “Para no pensar en nada…”. Como digo, la lista puede ser infinita y solo tú puedes saber Para qué comes en determinados momentos del día.

Como ves, la pregunta es muy reveladora y puede desvelarte todo aquello que quizás nunca te habías preguntado o parado a pensar de manera objetiva. Muchas veces lo que nos solemos decir a nosotros mismos suelen ser cosas como “¿Por qué como tanto?”, “¿Por qué como tantos dulces?”, “¿Por qué no puedo para de comer galletas?” pero no nos paramos a cuestionarnos Para qué lo hacemos, es decir, con qué finalidad.

Si quieres empezar a llevar una mejor relación con la comida esta pregunta es muy importante que te la hagas y respondas con la máxima sinceridad posible y sin juicios, porque solo así, de esta manera, podrás averiguar todo aquello que está provocando que comas de manera impulsiva o descontrolada.

¿Te animas a descubrir un poquito más sobre ti y tu forma de comer?

Coge un lápiz y un papel y en un momento tranquilo del día visualiza cuándo comes de manera impulsiva y hazte la pregunta ¿PARA QUÉ COMO?. También puedes contestar a esta pregunta en el mismo momento que estés comiendo de esta manera o que tengas muchas ganas de hacerlo.   

¿Qué te ha parecido el ejercicio? ¿Has sido capaz de contestarte de manera sincera? ¿Te ha costado saber PARA QUÉ COMES en determinados momentos del día?.

Qué es un Cheat Meal y cómo influye a nivel psicológico

cheat meal y su influencia a nivel psicológico

¿Conoces este término?. Bien, si no sabes lo que es un Cheat meal, básicamente podría definirse como una comida trampa, es decir, esa comida que seguramente has hecho en más de una ocasión cuando estabas a dieta: escoger un día de la semana donde te vas a comer todo aquello que te has prohibido en el resto de días porque “me lo merezco y toca después de tanto esfuerzo…”.

El concepto de cheat meal viene principalmente del mundo del fitness, de aquellas personas que compiten y llevan a cabo dietas muy restrictivas. Esta comida trampa lo que provoca es un chute potente de bienestar pasajero para dejar de lado el estrés y la frustración que provoca llevar a cabo una dieta tan estricta. Es decir, que lo que se esta haciendo al comer de esta manera es darse a uno mismo una recompensa por todo el esfuerzo realizado durante la semana.

Personalmente no me gusta nada este término ni su finalidad por varios motivos (aunque pueda resultar beneficioso en otros aspectos según algunos profesionales) yo me detendré en lo que a nivel psicológico supone: 

  • Tiene una connotación negativa (“trampa”) que el cerebro interpreta como prohibido o malo, por lo tanto estás poniendo a tu cuerpo en un estado de alerta “no puedo pasarme de la raya no vaya a ser que la cague con la dieta”.
  • Es peligroso en aquellas personas que hacen por su cuenta dietas restrictivas sin ninguna supervisión por parte de un profesional de la nutrición. Personas que principalmente están obsesionadas con la pérdida de peso y que optan por este cheat meal para llenar la insatisfacción de la dieta estricta con la finalidad de aliviarse, estar más felices, sentirse mejor y estar más motivados. 
  • Recompensarse con comida puede generar conductas compulsivas si no se saben gestionar las emociones de manera adecuada. 
  • Utilizar la comida trampa como motivador y objetivo no es ni la mejor solución ni la mejor manera para obtener unos buenos resultados a largo plazo. 

La comida nunca debería ser una recompensa para sentirnos felices. Ni para sentirnos felices ni mucho menos para estar menos frustrados o desestresados. La felicidad es mucho más que comerte un helado de chocolate o una hamburguesa doble con patatas.